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Los horizontes arquitectónicos españoles

Seguro que cuando piensas en arquitectura, te vienen a la mente edificios y obras clásicas históricas, pero ¿te has fijado en los edificios actuales? Date un paseo por la historia de la arquitectura española y permítete el lujo de enamorarte de ella.

Por Laura Campos - 7 de abril de 2020 (Cuenca)

La historia de la arquitectura se remonta hasta el comienzo del pasado Neolítico, especialmente cuando el hombre abandona las cuevas como muestra de su hogar y comienza a construir sus primeras casas, es decir, las primeras chabolas o chozas agrupadas todas ellas creando pequeñas aldeas. Estos hogares eran construidos con estacas, ramas y barro. Es entonces, desde aquel momento y sin pensarlo, cuando comenzó la andadura del maravilloso mundo de la arquitectura española que nos ha aportado obras únicas y lo seguirá haciendo con el paso de los años. Pero, para entender la arquitectura actual, procedemos a dar un pequeño viaje al pasado para saber qué influencias o qué inspiraciones cautivan a los arquitectos hoy en día para seguir fascinándonos con sus obras.

Empecemos por la Arquitectura Prerromana y Romana. Las primeras manifestaciones de esta arquitectura la podemos observar en dos grandes culturas, la céltica y la ibérica. En la primera era abundante ver el material conocido como “castros”, con el que se construían poblados con recintos amurallados en la cima de los montes. Mientras, en la arquitectura ibérica hubo poblaciones fortificadas con murallas en las que predominaba la roca como material más utilizado. Durante este periodo cabe citar las casas patricias de Mérida y Fraga, adecuadas al culto y en Málaga una basílica con dos ábsides contrapuestos.

Mas adelante, la arquitectura romana pegaba un gran salto cualitativo respecto a las dos anteriores, mostrando así un estilo arquitectónico abovedado y dinámico. Se debe mencionar los edificios públicos, los templos, termas, teatros y circos, algunos de ellos sobre un alto pedestal y escalinata de acceso, como el Templo de Diana en Mérida o el Teatro romano de Mérida. También se crearon grandes acueductos, faros, necrópolis y monumentos conmemorativos y funerarios como el Acueducto de Segovia o el Faro de La Coruña.

El pueblo visigodo entra en España en el siglo V, pero su invasión en el mundo arquitectónico no se manifiesta hasta el siglo VII. A partir de esta fecha surgen nuevos modelos constructivos en los que se pueden apreciar la caracterización del estilo visigodo, como los arcos, columnas, capitel corintio y la decoración por franjas sobre los muros. Una clara muestra de este estilo es la Iglesia de San Juan de Baños, en Palencia.

Con la conquista mozárabe, la arquitectura se acomoda a la forma de vida islámica dando lugar a un arte híbrido con un mayor desarrollo en el norte de la península. Este arte se manifiesta en iglesias con arcos de herradura más cerrados, alfiz, bóvedas, columnas de capitel corintio y una decoración con roleos y temática tipo visigoda. Una obra que destacar es la Iglesia de San Cebrián de Mazote, en Valladolid.

El Romántico llega a España entre los siglos XI y XII por la zona norte de la península, puesto que ya no estaban bajo dominio islámico. La construcción emblemática que caracteriza esta época es la iglesia, cuya estructura manifiesta un rectángulo orientado a Oriente de forma semicircular. En su interior, es dividida por tres naves separadas con arcos de medio punto. La cubierta es abovedada, de cañón y la fábrica exterior de piedra decorada con pequeños arcos ciegos bajo las cornisas. Algunas de las obras más importantes de la arquitectura Románica son la Catedral de Santiago de Compostela y la Catedral de Orense, entre otras.

En el siglo XIII aparece la arquitectura Gótica, mejor conocida como un periodo de transición o tardorrománico, en el que abunda una estructura de base románica cubierta con bóvedas de crucería gótica. Los elementos que definen el estilo gótico son el arco apuntado y la bóveda de crucería. En cuanto al espacio intermedio es una simple piel que se transmite a través de los nervios hasta los pilares, creando muros sencillos que pueden ser abiertos con grandes ventanales. Durante este siglo, empiezan a construir varias catedrales en todo el país, por lo que es conocido como el siglo de las catedrales, entre las que destacamos, la de la ciudad de Cuenca, Toledo o Burgos. La arquitectura civil también cuenta con edificios importantes como las Reales Atarazanas de Sevilla.

El siglo XIV acaba completamente con el estilo románico y se centra únicamente en el gótico. Las bóvedas contienen múltiples nervios creando una bóveda estrellada, los arcos aumentan su apuntalamiento y los soportes son diversas columnillas, muy esbeltas, aumentando la sensación de verticalidad. Destacamos el Real Monasterio de Santa María de Guadalupe, en Guadalupe.

El gótico florido llega desde tierras francesas, flamencas e inglesas a principios del siglo XV, donde las ciudades de Barcelona, León y Toledo serán los centros de referencia. Aparece de nuevas para quedarse la fantasía, mientras que lo funcional queda oculto. Las bóvedas estrelladas contienen un sinfín de añadidos decorativos efectistas y proliferan las ostentosas capillas funerarias como la de don Álvaro de Luna en la Catedral de Toledo.


En tiempos de la Reconquista aparece la arquitectura Mudéjar, un arte hispano que no se puede situar en un periodo exacto puesto que en varios siglos se pueden ver pequeñas pinceladas de este arte. A veces, este estilo arquitectónico se puede ver reflejado en otros estilos como el románico, el gótico o el renacimiento, reuniendo en ellas diferentes elementos de ambas corrientes. Los materiales que se emplean son muy frágiles como el ladrillo, el yeso, la cerámica o la madera. Estos materiales fueron utilizados en la construcción de edificios religiosos, civiles y militares. Una obra que destacar es La Aljafería de Zaragoza.

Debido a que España fue sumido bajo dominio islámico durante la Edad Media, el país obtuvo influencias de dos culturas, dando lugar a la arquitectura hispanomusulmana. Durante este periodo se llevaron a cabo obras como la Mezquita de Córdoba, La Alcazaba de Mérida, Medina Azahara, el Alcázar de Sevilla, la Alhambra de Granada, etc.

A finales del siglo XV, se dio el comienzo de un nuevo estilo arquitectónico, el renacentista. Un estilo denominado estilo Reyes Católicos, aun goticista, empieza a conocerse con motivos decorativos llegados desde Italia y dando paso a una nueva tendencia donde predominará el gusto por lo clásico y lo estético sobre el sentimiento religioso. Algunas de las obras fundamentales que contienen este estilo en su estructura son la Universidad de Alcalá de Henares, la Catedral de Jaén, el Monasterio de El Escorial, la Catedral de Plasencia y la Universidad de Salamanca.

La arquitectura Barroca entra de lleno en el silo XVII en España con el aislamiento definitivo de la corte en Madrid en el año 1606, dando lugar a un gran número de obras monumentales en la zona y sus alrededores, especialmente llevadas a cabo por la monarquía, la nobleza u órdenes religiosas.

El primer lenguaje barroco es una evolución de lo herreriano promovido por autores como Francisco de Mora o Alberto de la Madre de Dios, además, contamos con la aparición de Juan Gómez de Mora, arquitecto de obras reales y uno de los principales protagonistas de este siglo. A mitad de siglo amanece una tendencia barroca más decorativa traducida en camarines y columnas salomónicas y obras de enormes retablos. En el último tercio de siglo, el estilo se dirige hacia un mayor ornato de alzados de fachadas y una mayor utilización de líneas curvas, con amplías molduras con sabor barroco. El estilo barroco lo podemos ver reflejado en la fachada de la Capilla de Nuestra Señora de la Cinta en la Catedral de Tortosa, en Tarragona.

Finalizada la Guerra de Sucesión de España, la dinastía Borbón llega al país, y con ellos, se vuelve a activar la construcción y el barroco se extiende con todo su esplendor en los primeros años del siglo XVIII. Este tipo de estilo barroco muestra el efecto en las fachadas y vistosos recubrimientos de interiores de yeserías. La Catedral de Cádiz fue uno de las obras realizadas y destacables de esta arquitectura.


El estilo impuesto por la Corona viene cargado de moda extranjera llegada de Francia haciendo perder a su vez la identidad nacional establecida hasta ahora. Se crea la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando en Madrid en la que se enseña los métodos y reglas de pintura, escultura y arquitectura italofrancesa. El Palacio Real de Madrid compone el ejemplo más importante de esta influencia, construido por extranjeros y con una arquitectura que da la espalda a la tradición y a la cultura española.


Llegada la Revolución Francesa y todo el cambio social y político que esto conllevaba, surge el movimiento Neoclásico que abarca hasta mitad del siglo XIX. El Alcázar de Madrid es perdido y surge la necesidad de construir un nuevo Palacio Real al gusto de la época que acontecía, es decir, al gusto francés e italiano. La transición hacia el Neoclasicismo vino de la mano de Teodoro Ardemans, arquitecto del Palacio de la Granja de San Ildefonso.

Como bien se ha mencionado anteriormente, el siglo XIX viene cargado de cambios, y el sector de la arquitectura también se ve implicado en estos cambios. La llegada del ferrocarril y el material del acero son apariciones revolucionarias para la sociedad. Aparece el concepto de “urbanismo”, el cual entiende la ciudad como un todo unificado. Además, emergen los ensanches en las grandes ciudades y la creación de las Escuelas de Arquitectura de Madrid y Barcelona. Ellas serán las encargadas de que aparezcan nuevas tendencias, como el eclecticismo. Importantes edificios y obras son levantadas por todo el país, se crean nuevas plazas y se abren amplias avenidas en las principales ciudades españolas. El Palacio de Cristal es una de las obras características de este siglo.

A comienzos del siglo XX aparece el modernismo con la figura de Antonio Gaudí a la cabeza. Este es el arquitecto encargado de llevar a cabo la construcción y el diseño del templo de la Sagrada Familia en la ciudad de Barcelona.

Y hasta aquí este maravilloso recorrido por la historia de nuestra arquitectura. Pero no toda la arquitectura se basa en catedrales góticas, pirámides faraónicas o coliseos romanos, en pleno siglo XXI le damos voz propia al arte y a la inspiración. Hemos visto muchos estilos y tendencias arquitectónicas, pero los nuevos horizontes arquitectónicos del tercer milenio vienen pisando fuerte y no sabemos lo que nos deparará el futuro y, sobre todo, con qué obras y proyectos nos seguirán manteniendo enamorados y enganchados a este tipo de arte, como es la arquitectura.

Monumentos arquitectónicos de España

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